La expropiación se da cuando, sin el consentimiento de su propietario, una municipalidad, provincia o estado nacional adquiere un bien privado, abonando a cambio una indemnización a su dueño.
En ocasiones, los titulares originales o sus herederos no llegan a percibir la indemnización que se les reconoce, ya sea porque no logran acreditar su derecho, porque fallecieron, o porque simplemente desconocen que una propiedad que les pertenecía fue adquirida por el Estado y que existe una compensación depositada en una cuenta judicial o administrativa.
Con el paso de los años, estos fondos o derechos pueden quedar en un limbo jurídico, integrando el universo de bienes y créditos no reclamados.





